🧵 Tapices Moche en Huanchaco: arte, guerra y ritual en la vestimenta ancestral

🧵 Tapices Moche en Huanchaco: arte, guerra y ritual en la vestimenta ancestral

📍 Un hallazgo extraordinario en la costa norte del Perú

En el sitio arqueológico Pampa La Cruz, ubicado en el distrito de Huanchaco (provincia de Trujillo, región La Libertad), se han descubierto fragmentos de textiles Moche que revelan una historia profunda sobre el arte, la guerra y la espiritualidad en los Andes prehispánicos. Este sitio, también conocido como “La Poza”, ha sido excavado desde los años 60 y ha revelado ocupaciones sucesivas Salinar, Virú y Moche, con una presencia Moche que se inicia hacia el 450/500 d.C. y se extiende hasta el 850/900 d.C.


Durante las excavaciones de 2018 y 2019, se registraron 21 fragmentos de tapices, de los cuales 15 fueron analizados en detalle. Estos textiles fueron hallados en terrazas ceremoniales asociadas a ofrendas rituales y sacrificios humanos masculinos, lo que sugiere que formaban parte de la indumentaria de guerreros vencidos en combates rituales o conflictos internos entre facciones Moche.


🧶 Tecnología textil y simbolismo ritual

Los tapices fueron elaborados en técnica de tapiz ranurado, que permite representar escenas complejas mediante tramas discontinuas de colores que no se enlazan entre sí. Se emplearon fibras de algodón, camélido (Lama glama) y, en casos excepcionales, pelo de vizcacha (Lagidium peruanum), una fibra rara y simbólicamente poderosa. El uso del hilo hilado hacia la izquierda (lloq’e) se asocia a propiedades protectoras y mágico-religiosas, aún vigentes en comunidades altoandinas.


👁️ Escenas, prendas y personajes: descripción de los textiles

A continuación, se presentan los textiles más destacados, con sus atributos técnicos, medidas, escenas representadas y función probable:

🧵 Descripción detallada de los dibujos en los tapices Moche de Pampa La Cruz

🟥 Tx407 – Camisa con mangas (Escena Compleja 2)

  • Escena superior: Una figura femenina, posiblemente una sacerdotisa, camina de perfil hacia la izquierda. Viste un traje largo decorado con motivos que asemejan cruces con punto central, posiblemente intentos de representar formas concéntricas.
  • Elemento animado: A su derecha aparece un objeto antropomorfizado con rostro frontal, tocado de tres apéndices y extremidades diminutas. Se interpreta como un artefacto textil animado, probablemente un ruqui (escogedor de hilos).
  • Manga: En la manga se representa una procesión de guerreros. El primero sostiene escudo y porra hacia atrás. Detrás aparece un ave en posición frontal, con alas, cola y patas visibles. Más atrás, otro guerrero marcha con porra en mano.
  • Plano inferior: Motivos de grecas escalonadas que delimitan la escena.

🟥 Tx409, Tx410, Tx411 – Fragmentos de camisa (Escena Compleja 3)

  • Personaje A: Figura masculina en perfil, con tocado semilunar y camisa decorada con diseños escalonados en “L” invertida. Porta faldellín con el mismo motivo, uñas largas pintadas de negro y panoplia de porras y escudos irradiando desde la espalda.
  • Personaje B: Frente al anterior, también en perfil, con tocado de doble apéndice, orejera circular con cruz, camisa corta y faldellín decorado con placas metálicas. Sostiene una copa en la mano derecha, en actitud de entrega ritual.
  • Plano base: Ambos personajes están parados sobre una franja de chakanas o cruces escalonadas, que delimitan el plano ceremonial.

🟨 Tx405 – Tapiz de la Escena Compleja 1

  • Plano superior: Guerrero con casco y tocado semilunar camina hacia la izquierda con el brazo extendido.
  • Plano medio: Figura geométrica no identificada, posiblemente una concha marina o caracol.
  • Plano inferior: Personaje principal con máscara de ave, tocado tipo turbante y porra en mano, recibe una copa de otro personaje parcialmente visible. Detrás, otro guerrero con porra y escudo está sentado, posiblemente con cabeza de zorro.
  • Elementos adicionales: Árbol con vainas (¿algarrobo?) emergiendo de una estructura ceremonial escalonada. A la izquierda, personaje menor sostiene artefacto en forma de “U” invertida. A la derecha, posibles aves y estrellas.

🟨 Tx406 – Tapiz de los Corredores

  • Escena principal: Tres corredores representados de perfil, con piernas flexionadas en actitud de ascenso. El más completo lleva faldellín corto, sandalias, pierna pintada hasta la rodilla y una bolsa en la mano derecha.
  • Tocado: Cilíndrico, aunque mal conservado.
  • Estructura: Escalones debajo de los corredores, que sugieren pirámides o plataformas ceremoniales. La repetición de figuras indica una procesión ascendente.

🟦 Tx412 – Tapiz del Hombre Águila

  • Personaje izquierdo: Cabeza de ave con tocado prominente, sostiene una cuerda que termina en otra cabeza de ave.
  • Personaje derecho: Figura con tenaza, posiblemente el personaje cangrejo, en actitud de sujetar la cabeza de ave.
  • Elementos adicionales: Diseños de cruces y una posible estructura arquitectónica en la esquina inferior derecha, aunque poco definida.

🟩 Tx341 – Tapiz con motivos de arañas y aves

  • Motivo 1: Arañas enmarcadas por líneas en forma de “C” o arco invertido, que rematan en cabezas de serpiente o zorro con fauces abiertas.
  • Motivo 2: Águilas en posición frontal, con alas extendidas.
  • Color: Hilos amarillos en distintas intensidades, lo que dificulta la visibilidad de los detalles.

🟫 Tx408 – Tapiz del Combate Mítico

  • Panel central: Criatura circular con brazos levantados. Una mano sostiene el cabello de un personaje arrodillado con soga al cuello; la otra forma una pinza con los dedos. Lleva gorro cónico y orejera circular.
  • Personaje vencido: Arrodillado, con brazos extendidos hacia el abdomen del agresor, en actitud de derrota ritual.
  • Panel siguiente: Personaje antropozoomorfo con cabeza de ave, brazo humano sosteniendo copa, tocado en “V” y ala desplegada.
  • Base: Cenefa de rombos escalonados, cruces y triángulos que dan continuidad al diseño.

🟪 Tx340 – Camisa con diseños escalonados en “V”

  • Diseño principal: Motivos escalonados en hileras diagonales que al unirse forman una “V”.
  • Color: Alternancia de celeste y beige en dos tonalidades.
  • Estructura: Cuatro piezas en forma de “L” unidas por costuras, con urdimbres anudadas por grupos. Técnica de tramas discontinuas, no tapiz.

🛡️ Contexto arqueológico y ritual

Los textiles fueron hallados en terrazas ceremoniales (2C, 2B, 2A) del Montículo 1, construidas entre 500 y 900 d.C. Cada terraza contiene rasgos rituales con ofrendas: sogas, escudos, placas metálicas, elementos vegetales y restos humanos masculinos sacrificados. Los fechados radiocarbónicos confirman la secuencia ocupacional Moche en Huanchaco, con estilos cerámicos Moche III, IV y V.

🧭 Comparaciones regionales y género

Los tapices se comparan con hallazgos en Pacatnamú, Sipán, Santa y Huaca Cao Viejo. En Pacatnamú, también sitio de pescadores, se hallaron prendas similares en tumbas masculinas. En Huaca Cao Viejo, los mantos en tapiz envolvían a personajes masculinos, mientras que los textiles de la Señora de Cao no incluyen tapices, lo que sugiere una diferenciación de género en el uso de esta técnica.

🧵 Producción textil y organización social

Se identificaron nueve tipos de hilos, con predominancia de fibras de camélido 2S-Z. Algunas prendas combinan hasta seis tipos de hilos, lo que plantea interrogantes sobre la organización de la producción textil: ¿las tejedoras producían sus propios hilos o existían centros de acopio y distribución? Todo indica que fueron elaborados por artesanas de élite, vinculadas a los más altos niveles religiosos y políticos, y que las prendas fueron asignadas a guerreros como símbolo de rango o reconocimiento.

🌊 Huanchaco en el torbellino Moche

Huanchaco estuvo en el centro de un torbellino político, militar y religioso que conectaba los valles de Virú, Moche y Chicama. Pampa La Cruz, como sitio residencial y ceremonial, revela cómo el poder Moche se expresó no solo en arquitectura y cerámica, sino también en el arte textil, en la guerra ritual y en la memoria simbólica de sus prendas.

🏺 Protección provisional para los sitios arqueológicos Coayllo II y III en Cañete

🏺 Protección provisional para los sitios arqueológicos Coayllo II y III en Cañete

Coayllo, Cañete – Octubre de 2025 – El Ministerio de Cultura del Perú, a través de la Dirección General de Patrimonio Arqueológico Inmueble, ha dispuesto medidas de protección provisional sobre los sitios arqueológicos denominados Coayllo II y Coayllo III, ubicados en el distrito de Coayllo, provincia de Cañete, departamento de Lima. Esta decisión se sustenta en la evaluación técnica realizada por la Subdirección de Evaluación del Patrimonio Arqueológico Inmueble, en la que se identificaron estructuras arquitectónicas prehispánicas de valor patrimonial y factores de riesgo que comprometen su conservación.

📍 Ubicación y acceso

Los sitios se encuentran en la cuenca media del valle de Cañete, una zona de alto potencial arqueológico. La ubicación general corresponde al distrito de Coayllo, provincia de Cañete, departamento de Lima, con coordenadas referenciales 342,241,752 E — 8'593,182 N. El acceso se realiza desde la Carretera Panamericana Sur, tomando la vía Asia–Coayllo, pasando por el pueblo de Coayllo, y continuando 600 metros por la carretera que se dirige a Ornas.

🧱 Características arquitectónicas y culturales

Coayllo II

Este sitio se ubica sobre la ladera media del Cerro Grande. Está conformado por recintos pequeños con muros de piedras angulares de diferentes tamaños, unidos y enlucidos con argamasa de barro. Se identificó un muro curvo adosado a uno recto, asociado a un pequeño recinto tipo colca, también enlucido en su interior, lo que sugiere funciones de almacenamiento o ritual.

Coayllo III

Ubicado a unos 200 metros de la carretera de penetración, este sitio ocupa el cono deyectivo de una quebrada. Presenta recintos rectangulares y cuadrangulares dispuestos sobre terrazas naturales, con muros de piedras semicanteadas de diversos tamaños, unidos con argamasa de barro. Se observan además recintos subterráneos, lo que refuerza su carácter funcional y ceremonial.

🧾 Evidencias registradas

Durante la inspección técnica, se confirmó la presencia de arquitectura prehispánica como componente principal. No se registraron evidencias cerámicas, líticas, óseas, malacológicas ni otros materiales en superficie, aunque no se descarta su existencia en niveles subyacentes. Ambos sitios han sido clasificados como Monumentos Arqueológicos Prehispánicos (MAP).

⚠️ Riesgos y afectaciones

La inspección realizada el 14 de agosto de 2025 reveló que parte del área intangible está siendo utilizada como terreno de cultivo, lo que constituye una afectación directa al patrimonio arqueológico. Además, se observó un cartel de venta de terrenos dentro del área evaluada, lo que evidencia una presión inmobiliaria creciente. Estos factores antrópicos, sumados a la fragilidad estructural de los sitios y al avance de la frontera agrícola, colocan a los bienes en una situación de riesgo inminente.

🛡️ Protección legal y modalidad

Ambos sitios están amparados por la presunción legal de su condición cultural, conforme a lo establecido en la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación. Se encuentran en la categoría de bienes inmuebles prehispánicos declarados, pero sin propuesta de delimitación aprobada, por lo que se ha determinado la aplicación de protección provisional. Esta medida implica la prohibición de cualquier intervención no autorizada en el área, así como la obligación de respetar su intangibilidad.


🏔️ El Campo Varayo: autoridad ancestral y memoria viva en Yarowilca

🏔️ El Campo Varayo: autoridad ancestral y memoria viva en Yarowilca

En las alturas de la provincia de Yarowilca, departamento de Huánuco, sobrevive una figura de autoridad que encarna el poder comunal, la sabiduría agrícola y la memoria histórica de los pueblos andinos: el Campo Varayo. Esta autoridad ancestral, reconocida por portar una vara adornada con flores en su extremo superior, representa mucho más que un rol funcional en la vigilancia de parcelas. Su presencia activa en las comunidades campesinas quechuas de la región constituye un símbolo de continuidad cultural, cohesión territorial y resistencia frente a los procesos de desarticulación institucional que afectan a las zonas rurales del país. El Campo Varayo no solo organiza faenas comunales y asesora sobre los ciclos lunares, sino que también preserva una forma de gobierno local que hunde sus raíces en el periodo preincaico y que ha sabido adaptarse a los cambios históricos sin perder su esencia.


📍 Ubicación geográfica y contexto territorial

La provincia de Yarowilca, fundada oficialmente el 9 de junio de 1995, se ubica en el sur-centro del departamento de Huánuco y limita con las provincias de Dos de Mayo, Lauricocha y Huánuco. Su territorio, atravesado por el río Marañón, presenta un relieve accidentado característico de la cadena central andina norteña, con una altitud promedio de 3800 m.s.n.m. y un clima que oscila entre frío seco y templado lluvioso. Según el Censo Nacional de 2017, la totalidad de sus 19,897 habitantes reside en áreas rurales, organizadas en treinta comunidades campesinas y cuatro localidades identificadas como parte del pueblo indígena quechua. Esta configuración territorial refuerza el papel del Campo Varayo como autoridad de base, articuladora de saberes agrícolas, normas comunales y prácticas rituales que mantienen viva la identidad local.

🕰️ Orígenes históricos y evolución cultural

El uso de varas de mando en los Andes tiene una larga tradición que se remonta al periodo inca, donde las autoridades locales eran conocidas como varayoq, término que combina el español “vara” con el quechua “yuq” (el que tiene). Estas varas representaban el poder político, espiritual y territorial, y con la llegada del periodo colonial comenzaron a incorporar elementos sincréticos como el crucifijo, el sol, la luna y figuras geométricas, reflejando una fusión entre cosmovisión andina y símbolos cristianos. En Yarowilca, esta tradición se mantuvo viva gracias a la cultura Yarowilca, desarrollada entre los años 1200 y 1480 d.C., cuyos líderes —los sinchis— utilizaban varas tanto para ejercer autoridad como para defender sus territorios. Tras la conquista española, figuras como Illathupa lideraron rebeliones significativas en Huánuco, y más tarde, en 1812, la Revolución de Huánuco reafirmó el protagonismo indígena en la lucha por la independencia. La vara, entonces, no solo fue instrumento de mando, sino también de resistencia.

👥 Estructura comunal y funciones del Campo Varayo

El sistema de autoridades ancestrales en Yarowilca se compone de tres figuras: el Campo Varayo, el Campo Regidor y el Campo Alguacil. El Campo Varayo es responsable de vigilar las parcelas agrícolas, recomendar prácticas de cuidado territorial y coordinar faenas comunales. Su rol se extiende a la observación de los ciclos lunares, mediante los cuales asesora a los agricultores sobre los momentos propicios para sembrar, cultivar y cosechar. Por su parte, el Campo Regidor vela por el orden urbano, la limpieza de plazas y calles, y evita el ingreso de animales a espacios públicos. El Campo Alguacil, generalmente compuesto por jóvenes designados por el Varayo, actúa como mensajero y apoyo logístico en la comunicación entre comunidad y autoridades locales. La elección del Campo Varayo se realiza en asamblea general antes del Año Nuevo, con juramentación el 1 o 2 de enero. En Chavinillo, capital provincial, se elige un solo Campo Varayo, mientras que en localidades como Huayuculani, Pilcocancha, San Juan y Huamán, se elige el trío completo de autoridades. La aceptación del cargo es voluntaria y democrática, marcando una diferencia respecto a épocas anteriores donde la designación era obligatoria.

🌕 Sabiduría lunar, cohesión social y vestimenta ritual

Uno de los aspectos más destacados del Campo Varayo es su conocimiento de los ciclos lunares, que le permite predecir lluvias y orientar la siembra. Esta sabiduría ancestral, transmitida por generaciones, refuerza su rol como asesor agrícola y guía comunal. Además, el Campo Varayo participa activamente en festividades tradicionales como los carnavales, organiza faenas colectivas para el mantenimiento de caminos de herradura y limpieza de acequias, y verifica los linderos comunales. Su vestimenta incluye un poncho negro o habano tejido por artesanos locales, sombreros confeccionados en el distrito de Obas y chalinas blancas elaboradas por sus familiares. La vara que porta, adornada con flores, no solo lo distingue como autoridad, sino que simboliza su conexión con la tierra, la comunidad y el ciclo agrícola.

⚠️ Riesgos actuales y plan de salvaguardia

El expediente técnico identifica tres amenazas que ponen en riesgo la continuidad de esta manifestación cultural. En primer lugar, se observa una disminución en el número de ciudadanos dispuestos a asumir el cargo anual, lo que debilita la transmisión intergeneracional del rol. En segundo lugar, se detecta la falta de credenciales oficiales que respalden sus funciones de vigilancia agrícola y cuidado ambiental, lo que limita su reconocimiento institucional. Por último, se advierte que el Campo Varayo no participa en ceremonias especiales ni en actos oficiales, lo que invisibiliza su rol frente a autoridades distritales y regionales. Como medidas de salvaguardia, se propone articular acciones con las subprefecturas de los distritos de Aparicio Pomares, Pampamarca, Obas, Cahuac, Chacabamba, Choras y Jacas Chico; emitir credenciales formales que respalden su labor; e incluirlo en tribunas de honor durante eventos oficiales, como el izamiento del Pabellón Nacional y la recepción de autoridades.

🎯 Declaratoria patrimonial y relevancia nacional

La figura del Campo Varayo no solo representa una autoridad funcional en el ámbito agrícola y comunal, sino también una expresión simbólica de la memoria histórica de los Yarowilcas. Su conocimiento lunar, su rol en la cohesión social y su presencia en las festividades tradicionales lo convierten en un pilar de la identidad territorial de Yarowilca. Por ello, se considera pertinente su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, en reconocimiento a su contribución en la preservación de saberes ancestrales, la organización comunal y la visibilización de sistemas de autoridad tradicionales en los Andes peruanos

Rubén Vargas Ugarte: el jesuita que fundó la historiografía científica de la Iglesia peruana

📚 Rubén Vargas Ugarte: el jesuita que fundó la historiografía científica de la Iglesia peruana

Lima. El Ministerio de Cultura ha reconocido como bienes culturales únicos un conjunto de 42 unidades bibliográficas producidas por el historiador y sacerdote jesuita Rubén Vargas Ugarte (1886–1975), figura clave en la construcción de la historiografía eclesiástica y bibliográfica del Perú. La declaratoria, sustentada en la rigurosidad documental y el impacto intelectual de sus obras, marca un hito en la preservación de la memoria impresa nacional.

🧭 Trayectoria intelectual y eclesiástica

Nacido en Lima en 1886, Vargas Ugarte se formó en colegios jesuitas y en el noviciado de Quito. Ordenado sacerdote en 1921 en España, desarrolló una carrera académica que lo llevó a ser decano y rector de la Universidad Católica del Perú, director de la Biblioteca Nacional y presidente de organismos culturales. Su obra se centra en la historia eclesiástica colonial y republicana, y en la recuperación de fuentes documentales peruanas.

📖 Obras declaradas como bienes culturales

Entre las obras reconocidas destacan:

  • Biblioteca Peruana (1935–1961): 13 tomos que recopilan más de 1600 referencias bibliográficas y manuscritas, ampliando la obra de José Toribio Medina.
  • Manual de Estudios Peruanistas (1952): Edición corregida y aumentada que ofrece una mirada panorámica de la historiografía peruana y sus fuentes.
  • Concilios Limenses 1551–1772: Transcripciones de actas y decretos que revelan el papel de la Iglesia en la evangelización, formación del clero y relaciones con el poder civil.
  • Historia de la Compañía de Jesús en el Perú (1963–1965): Investigación pionera sobre la orden jesuita y su rol en la educación y defensa de los indígenas.
  • Historia de la Iglesia en el Perú (1953–1962): Colección que llena un vacío historiográfico sobre la institución eclesiástica en el país.
  • Ensayo de un diccionario de artífices coloniales de la América Meridional (1947 y 1955): Registro de creadores y oficios en el mundo colonial.
  • Historia del Perú. Virreinato (1551–1600) e Historia General del Perú: Obras de divulgación que formaron generaciones de estudiantes.

🧩 Valor historiográfico y patrimonial

Las obras de Vargas Ugarte no solo constituyen aportes excepcionales a la historiografía peruana, sino que también son instrumentos de preservación de la memoria impresa y manuscrita. Su trabajo de recopilación, catalogación y análisis crítico de fuentes ha sido reconocido por figuras como Basadre, Porras, Dager y Nieto Vélez, quienes lo ubican como antecesor directo de Raúl Porras Barrenechea en el estudio de las fuentes históricas peruanas.

🕯️ Legado jesuita y mirada científica

Como miembro de la Compañía de Jesús, Vargas Ugarte combinó devoción religiosa con método histórico, inaugurando una forma de investigación que articula espiritualidad, crítica documental y vocación pedagógica. Su obra marca el inicio de una historiografía científica de la Iglesia peruana, con impacto nacional e internacional.

🕊️ Fiesta del Señor Ánimas de Paca: cristianismo andino, memoria comunal y ritualidad viva en Jauja

🕊️ Fiesta del Señor Ánimas de Paca: cristianismo andino, memoria comunal y ritualidad viva en Jauja

Paca, Jauja. En el corazón del valle del Mantaro, la comunidad de Paca celebra cada año una de las manifestaciones más singulares del cristianismo andino: la Mayordomía en honor al Señor Ánimas de Paca, una festividad religiosa de fecha móvil que se realiza durante la semana del carnaval, y que articula devoción, memoria oral, organización comunal y prácticas rituales de profundo arraigo territorial. 


🌄 Un milagro en piedra: origen colonial y resignificación andina

Según los relatos orales, la imagen del Señor Ánimas de Paca apareció milagrosamente en tiempos coloniales, grabada de forma natural en una piedra sagrada conocida como Piedra de Aras, ubicada en un antiguo adoratorio prehispánico. La piedra, considerada una wanka o peñón sagrado, fue resignificada por el culto católico, dando origen a una devoción que se resiste al traslado y que permanece hasta hoy en el santuario del distrito.

La imagen, con rasgos del Cristo crucificado, fue trasladada por un labrador local al pueblo de Paca, pero se negó a ser llevada a Jauja, lo que motivó la construcción de un templo en su honor. Esta historia, fechada hacia 1810, marca un caso emblemático de sustitución simbólica entre el culto prehispánico y el cristianismo colonial, donde la geografía sagrada se transforma en espacio de veneración cristiana.

🧵 Organización comunal y jerarquía ritual

La festividad es sostenida por la comunidad campesina de Paca, que nombra cada año a ocho mayordomos encargados de coordinar los gastos, la cerería, la danza, el juego ritual y los convites. La estructura incluye también a alféreces y al despensero, responsable del ajuar sagrado y del cuidado permanente de la imagen.

La elección de los mayordomos es voluntaria pero requiere aprobación comunal. La autenticidad del culto es monitoreada por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Distrital de Paca, que ha aprobado un reglamento que define funciones y sanciones, consolidando una forma de autogobierno ritual que se mantiene al margen de la jerarquía eclesiástica formal.

🥣 Ritualidad alimentaria y danza como vínculo social

La fiesta comienza meses antes con el corte de leña y la preparación de alimentos. Durante la semana del carnaval, se realizan actos como el lavado de mote en el río Mayupata, la elaboración del pan jalay en Jauja, la chacchapada con coca y chicha, y el convite del puchero, que simboliza el compartir entre el mayordomo y sus “queredores”.

La danza Pachahuara, originalmente navideña, se ejecuta en pasacalles encabezados por los mayordomos, mientras que la música de La Maqtada evoca la Campaña de la Breña. Estas expresiones refuerzan el vínculo entre memoria histórica, identidad local y resistencia cultural.

🪵 El chuikash: juego ritual y equilibrio comunitario

Uno de los elementos más singulares de la festividad es el chuikash, un juego ritual que enfrenta a dos equipos en el manejo de una pesada bola de madera con bastones decorados. Aunque se vincula con la chueca española, su estructura recuerda al tinku andino, como forma de encuentro y equilibrio entre mitades comunales.

Este juego, organizado por la municipalidad, se realiza frente al Santuario y simboliza la competencia ritualizada como forma de cohesión social, integrando fuerza, estrategia y simbolismo en el marco de una fiesta patronal.

🎁 Cierre simbólico y redistribución de bienes

Al final de la jornada, los mayordomos reparten prendas tradicionales como ponchos, sombreros, mantas y puros (sonajas de mate burilado), en un gesto de reciprocidad. El agradecimiento al despensero y la reunión con el Comité del Santuario cierran el ciclo ritual, reafirmando el carácter comunitario, devocional y territorial de esta celebración.

📌 Más que una fiesta: una forma de vida

La Mayordomía del Señor Ánimas de Paca no es solo una festividad religiosa: es una estructura de organización originaria, una forma de gobernanza cultural y un espacio de reafirmación identitaria. En tiempos de fragmentación social y pérdida de referentes, esta celebración ofrece una lección viva sobre cómo la memoria, la fe y la cooperación pueden sostener una comunidad.

🕯️ Ceras, danza y comunidad: el corazón ritual de la Mayordomía del Señor Ánimas de Paca

Paca, Jauja. Cada año, durante la semana del carnaval, la comunidad de Paca se transforma en escenario de una de las expresiones más singulares del cristianismo andino: la Mayordomía en honor al Señor Ánimas de Paca, una festividad que articula devoción, memoria oral, organización comunal y ritualidad viva. El día central, el viernes, marca el punto más alto de esta celebración, donde la danza, la cerería y el convite se entrelazan como vehículos de identidad y cohesión social.

🕯️ Competeros: guardianes del fuego ceremonial

Desde el amanecer del viernes, los competeros, artesanos especializados en la labranza de ceras, inician su labor en el Santuario. Aunque la mayoría proviene de otras localidades, Lucio Ñaupari Leiva, competero local, mantiene viva una tradición heredada desde la infancia. Los despenseros entregan los cabos de cera usados el año anterior, que serán transformados en ceras labradas para iluminar la imagen milagrosa del Señor Ánimas de Paca.

Este acto no solo es técnico: es una forma de renovación simbólica, donde el fuego y la cera se convierten en ofrenda, memoria y continuidad.

💃 La Pachahuara: danza de vínculo y memoria

Encabezados por los ocho mayordomos, las cuadrillas salen en formación de pasacalle danzando la Pachahuara, una versión local de una danza navideña jaujina, adaptada al tiempo del carnaval. La vestimenta tradicional de Paca —ponchos, sombreros blancos, pullucatas y puros burilados— refuerza el carácter identitario de la danza, que se interpreta en dos pasos: el solemne “etapa de la pasión” y el ligero “paso de carnavales”.

La música, ejecutada por bandas locales, acompaña un recorrido que no solo es festivo, sino profundamente ritual y comunitario, donde cada paso reafirma vínculos de parentesco, amistad y devoción.

🍲 Puchero, pan jalay y chicha: el convite como acto de reciprocidad

Al mediodía, los mayordomos ofrecen el tradicional puchero en platos de cerámica y cucharas de madera, acompañado por el pan jalay elaborado en Jauja y la chicha de jora. Este acto de compartir alimentos entre mayordomos, queredores e invitados es una forma de redistribución simbólica, donde la comida se convierte en vehículo de afecto, compromiso y pertenencia.

El sábado se repite el convite, se celebra la única misa de la festividad y se realiza el cambio de mayordomos, quienes son rociados con cerveza en señal de bautizo ritual. El domingo, en la chacchapada final, se evalúa el cumplimiento de responsabilidades, se imponen sanciones si corresponde, y se realiza el atado al Santuario, con flores y ceras labradas como cierre simbólico.

🧭 Organización ritual y gobernanza comunal

La festividad está regida por un reglamento municipal aprobado por la Gerencia de Cultura, que define funciones y sanciones para priostes, mayordomos y alféreces. La figura del despensero, responsable del ajuar sagrado, garantiza la continuidad del culto. El siguiente viernes se realiza el desate, y se inicia una semana adicional de celebraciones presididas por los alféreces.

Este sistema de gobernanza ritual, sostenido por la comunidad campesina, demuestra cómo la devoción puede estructurar formas de organización originaria, donde la cooperación, la fiscalización mutua y la redistribución de bienes refuerzan los lazos sociales.

📌 Más que una fiesta: una arquitectura de vínculos

La Mayordomía del Señor Ánimas de Paca no es solo una celebración religiosa: es una arquitectura de vínculos, una forma de vida que articula lo sagrado, lo comunitario y lo territorial. En tiempos de fragmentación social, esta festividad ofrece una lección viva sobre cómo la memoria, la fe y la cooperación pueden sostener una comunidad.

🎼 Partituras consagradas: Daniel Alomía Robles y la memoria musical del Perú profundo

🎼 Partituras consagradas: Daniel Alomía Robles y la memoria musical del Perú profundo

Por qué la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación de quince partituras manuscritas (1889–1933) de Daniel Alomía Robles representa un acto de justicia histórica y reivindicación estética

La Resolución Viceministerial N.º 000261-2025-VMPCIC/MC declara Patrimonio Cultural de la Nación a quince partituras originales del compositor huanuqueño Daniel Alomía Robles, conservadas en la Biblioteca Nacional del Perú. Esta declaratoria no solo reconoce el valor artístico de las piezas, sino que consagra su materialidad autógrafa como fuente documental, estética y política de la construcción musical nacional.

🧭 Una obra pentatónica, indigenista y lírica

Las partituras abarcan géneros como huaynos, yaravíes, cachuas, pasacalles, mulizas, romanzas y danzas, muchas de ellas estructuradas sobre la escala pentatónica andina. Esta elección no fue casual: Alomía Robles reivindicó la sonoridad indígena como base de una música nacional, en un contexto marcado por el indigenismo, la europeización académica y las convulsiones sociopolíticas de inicios del siglo XX.

Entre las piezas destacadas figura El cóndor pasa (Inca Dance) (1933), ya reconocida como bien inmaterial en 2004, que representa la identidad cultural andina desde una perspectiva melódica y simbólica. Otras partituras como Camino del cielo, Llora llora Urataú y Ya que para mí vinculan la música con la poesía de autores como Ricardo Palma, Carlos Guido y Spano, y Mariano Melgar, elevando el repertorio popular al ámbito sinfónico y académico.

📜 Materialidad autógrafa y procedencia regional

Las partituras presentan la firma manuscrita de Alomía Robles, anotaciones sobre la procedencia regional de las melodías y observaciones sobre su uso ritual o festivo. Esta dimensión documental convierte cada pieza en testimonio directo de la investigación musical de campo, realizada por el compositor en sus viajes por Huánuco, Jauja, Tarma, Huancayo, Paucartambo y Cuzco.

La colección proviene del legado de Rodolfo Holzmann Zanger (1910–1992), musicólogo alemán que contribuyó a la enseñanza musical en el Perú y cuya curaduría preservó la autenticidad de las obras. Esta procedencia refuerza el valor patrimonial de las partituras como fuente de estudio para la historia de la música peruana y la estética indigenista.

🛡️ Reivindicación institucional y memoria cultural

La declaratoria reconoce que estas obras constituyen un soporte fundamental de la vida cultural del Perú desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. No son solo composiciones: son documentos de identidad, resistencia y creación. En ellas se fusionan elementos del pasado histórico con géneros musicales desarrollados con instrumentos occidentales, configurando una propuesta estética profundamente peruana.

Conclusión crítica:
La Resolución Viceministerial N.º 000261-2025-VMPCIC/MC no solo protege quince partituras: reconoce la obra de Daniel Alomía Robles como columna vertebral de la música nacional peruana. En tiempos de fragmentación cultural, esta declaratoria reafirma que la memoria sonora del Perú profundo no se archiva: se consagra

Semana Santa de Moche

Semana Santa de Moche

Definición: Festividad religiosa tradicional del distrito de Moche, provincia de Trujillo, departamento de La Libertad, reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Viceministerial N.º 140-2014-VMPCIC-MC. Se celebra durante diez días, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, y constituye una expresión viva del cristianismo popular, en la cual se recrea la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, combinando rituales religiosos, gastronomía local, danzas tradicionales y participación comunitaria.

Contexto territorial y cultural: Moche se ubica a 7 km de la ciudad de Trujillo y conserva una profunda relación con lo sagrado, heredada de la cultura Moche y la sociedad colonial. Esta religiosidad se manifiesta tanto en sus monumentos arqueológicos —como la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna— como en sus celebraciones contemporáneas.

Estructura ritual:

  • Viernes de Dolores: procesión del Señor de las Caídas y la Virgen Dolorosa en el llamado encuentro.
  • Sábado de Ramos: huida del Señor de Ramos, imagen sentada en sillón con potencias y sandalias de plata, trasladada a la capilla de la estación.
  • Domingo de Ramos: entrada triunfal de Jesús montado en una burra ataviada, acompañado por palma tejida por mujeres del distrito, incienso, cantos y arcos florales.
  • Lunes Santo: exposición de imágenes en la iglesia, procesión del Señor de la Columna, peregrinación del Señor de la Misericordia y la Virgen Dolorosa hacia Trujillo.
  • Martes Santo: procesión arquidiocesana en Trujillo, retorno de las imágenes a Moche, procesión del Señor de la Humildad.
  • Miércoles Santo: misa y procesión del Cristo Nazareno o Señor de las Caídas.
  • Jueves Santo: preparación comunitaria de la sopa teóloga, entrega de llaves a niños, misa con monumento y lavado de pies a los doce santos varones, quienes representan a los apóstoles.
  • Viernes Santo: bajada de Cristo de la Cruz, colocación en el Santo Sepulcro, procesión con la Virgen Dolorosa, participación de niños con llaves, reparto de flores, algodones y romero.
  • Sábado de Gloria: bendición del fuego nuevo, incienso y cirio pascual, procesión con velas encendidas y bendición del agua para bautizos.

Elementos simbólicos:

  • Santos varones: doce miembros de la Hermandad del Señor de la Misericordia que cargan el Santo Sepulcro y la Cruz, y reciben el lavado de pies.
  • Llaves devocionales: entregadas a niños para llevarlas colgadas durante la procesión del Viernes Santo.
  • Imágenes: adornadas con potencias, alhajas, corazones de siete espadas, rosarios y ángeles de plata en las heridas del Cristo.
  • Arcos triunfales y balcones floridos: construidos por los fieles para el paso de las procesiones.

Gastronomía ritual:

  • Sopa teóloga: caldo de pava, pavo o gallina con pan, azafrán, manteca de chancho, garbanzos, aceitunas, huevo duro, perejil, tomatito silvestre y aderezo de cebolla de rabo y ají “uña de gavilán”.
  • Acompañamientos: pepián de arroz con cabrito, zarandaja o “jeta” molida a batán, rosca de manteca.
  • Viernes Santo: charqui de raya y causa en lapa (servida en calabaza).
  • Señal culinaria: buche de pavo inflado, cebolla de rabo, culantro y ají escabeche colgados en las puertas de las casas donde se ha preparado la sopa.

Tradición oral: Según relatos locales, la imagen del Señor de la Misericordia fue hallada por pescadores dentro de un baúl varado en la playa, lo que refuerza su carácter milagroso y su centralidad en la devoción mocherina.

Se trata de una escenificación original de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, que incorpora elementos de la cultura local y expresa una profunda religiosidad popular heredada de tiempos prehispánicos y coloniales.

Duración y estructura ritual: Se extiende por diez días, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, superando la duración habitual de otras celebraciones similares. Cada jornada está marcada por procesiones, representaciones bíblicas, actos litúrgicos y expresiones comunitarias. El Domingo de Resurrección culmina con la procesión del Señor del Triunfo, acompañado por cohetes, repique de campanas y el tradicional baile de la marinera en la plaza del pueblo.

Contexto cultural y simbólico: Moche, ubicado a 7 km de Trujillo, es heredero de una fuerte tradición ritual que se manifiesta en sus espacios sagrados prehispánicos —como la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna— y en sus imágenes religiosas contemporáneas. La Semana Santa de Moche configura la identidad cultural y religiosa del distrito, integrando frisos, devociones, saberes culinarios y prácticas comunitarias que reflejan la búsqueda de equilibrio y bienestar espiritual.

Expresión de religiosidad popular: La festividad mantiene el culto católico y lo enriquece con elementos locales como la palma tejida por mujeres, la burra vestida con mantos, los arcos florales, el incienso, las llaves devocionales, el lavado de pies a los doce santos varones, y la participación activa de niños y niñas en las procesiones. La imagen del Señor del Triunfo, el Señor de la Misericordia, la Virgen Dolorosa y otros íconos son cuidadosamente restaurados por maestros locales, lo que refuerza el vínculo entre arte sacro y patrimonio vivo.

Transmisión intergeneracional: La Semana Santa de Moche se mantiene vigente gracias a la participación activa de toda la comunidad, especialmente de los niños, quienes asumen roles simbólicos como portadores de llaves o acompañantes del cirio pascual. Esta inclusión garantiza la continuidad de la tradición y fortalece la cultura viva del distrito.

Importancia territorial: Forma parte de la devoción histórica de la costa norte del Perú, donde la religiosidad ocupa un lugar central en la vida cotidiana. La celebración moviliza a toda la población de Moche, que asume diversos roles para llevarla a cabo, consolidando su valor como expresión colectiva de fe, memoria y patrimonio cultural.

📰 Declaran de interés nacional la protección de templos históricos en cinco regiones del país

📰 Declaran de interés nacional la protección de templos históricos en cinco regiones del país

📍 Lima, octubre de 2025 — Mediante la Ley N.º 32464, el Congreso de la República declaró de interés nacional la investigación, protección, restauración, puesta en valor y promoción de 42 capillas, iglesias y templos ubicados en los departamentos de Puno, Huancavelica, Apurímac, Ica y Junín. La norma también reconoce como patrimonio cultural de la nación al santuario e iglesias de los departamentos de Puno y Junín, por su valor histórico, arquitectónico y espiritual.


🏛️ Patrimonio en riesgo y valor cultural

La ley busca revertir el abandono y deterioro de edificaciones religiosas coloniales y republicanas, muchas de ellas ubicadas en zonas rurales y altoandinas con acceso limitado, afectadas por el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y los desastres naturales. Entre los monumentos destacados figuran:

  • 🕍 La Capilla San Pedro de Challapampa (Juli, Puno)
  • 🕍 Santuario del Señor de Acllamayo (Orurillo, Puno)
  • 🕍 Catedral San Antonio de Padua (Huancavelica)
  • 🕍 Iglesia San Martín de Tours (Haquira, Apurímac)
  • 🕍 Basílica menor de Puno
  • 🕍 Iglesia matriz de Marcapomacocha (Yauli, Junín)

🧭 Cobertura territorial

La norma abarca edificaciones religiosas en más de 20 provincias y 40 distritos, con énfasis en Huancavelica, que concentra 33 de los 42 templos incluidos. Esta región, con alto índice de pobreza y dispersión geográfica, alberga iglesias coloniales de gran valor como Santa Bárbara, San Cristóbal, Santo Domingo y el Santuario de Huacahuaca.

🤝 Coordinación intergubernamental

La ley exhorta al Poder Ejecutivo, gobiernos regionales y gobiernos locales a coordinar acciones según sus competencias. Se espera que el Ministerio de Cultura articule con las Direcciones Desconcentradas de Cultura, las oficinas de patrimonio y los municipios para levantar fichas técnicas, gestionar financiamiento y ejecutar intervenciones de restauración.

🎯 Objetivos estratégicos

  • Identificar y documentar el estado de conservación de los templos
  • Restaurar estructuras arquitectónicas y bienes muebles religiosos
  • Promover el turismo cultural y religioso en zonas rurales
  • Reconocer oficialmente como patrimonio cultural los templos emblemáticos
  • Fortalecer la identidad local y la memoria histórica de las comunidades

📰 Iglesia Santiago de Patahuasi: patrimonio cultural en riesgo crítico en Haquira, Apurímac

📍 Cotabambas, octubre de 2025 — La Iglesia Santiago de Patahuasi, ubicada en el distrito de Haquira, provincia de Cotabambas, región Apurímac, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Ministerial N.º 303-87-ED del 26 de junio de 1987. Su protección está garantizada por la Ley N.º 28296 “Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación” y su reglamento vigente, sin embargo, su estado actual evidencia una grave omisión en la conservación efectiva de este monumento colonial del siglo XVIII.

🏛️ Valor histórico y arquitectónico

Construida en 1739, la iglesia presenta una planta de cruz latina, cúpula central, torre campanario de tres cuerpos, accesos frontal y lateral, muros con contrafuertes y un cerco perimétrico con arco de ingreso. En su interior se conserva una efigie del Patrón Santiago de Patahuasi. Pese a su valor simbólico y arquitectónico, gran parte de su estructura ha colapsado o se encuentra apuntalada por riesgo de derrumbe.

🧱 Informe técnico: colapso progresivo

Según el Informe N.º 000165-2023-DDC APUJAM/MC emitido por la Dirección Desconcentrada de Cultura de Apurímac, el estado de conservación es alarmante:

  • 🧱 Nave principal: pérdida del 30 % de la estructura, muros y arcos en estado regular-malo, con pintura mural e iconografías deterioradas.
  • 🧱 Cubierta: pérdida total de la estructura original, reemplazada por calamina mal instalada.
  • 🧱 Cúpula: desgaste de piedra labrada, pérdida de molduras y posible linterna superior.
  • 🧱 Muros laterales y testero: colapsados parcialmente, con vegetación invasiva en más del 70 %, contrafuertes desintegrados y vanos sellados por seguridad.
  • 🧱 Torre campanario: en estado regular-bueno, pero con signos de deterioro en los cuerpos superiores.
  • 🧱 Barda perimetral: en estado regular-malo, con pérdida de piezas líticas y molduras.

⚠️ Riesgo de pérdida irreversible

El templo enfrenta riesgo de pérdida total si no se ejecutan acciones urgentes de restauración. La ausencia de techumbre, el colapso de muros y la vegetación invasiva comprometen la estabilidad estructural y la integridad del bien cultural. La situación exige intervención inmediata del Ministerio de Cultura, el Gobierno Regional de Apurímac y la Municipalidad de Haquira.

🧭 Marco normativo y precedentes

El Templo de Haquira ya fue declarado patrimonio cultural mediante Ley N.º 9237 (1940), y ambos bienes están protegidos por la Ley N.º 28296 y sus reglamentos modificatorios. La Norma A.140 del Reglamento Nacional de Edificaciones también establece criterios técnicos para su intervención.

📰 Templos coloniales en Haquira: patrimonio cultural en riesgo crítico exige intervención urgente

📍 Cotabambas, octubre de 2025 — Tres iglesias coloniales ubicadas en el distrito de Haquira, provincia de Cotabambas, región Apurímac, se encuentran en estado de deterioro avanzado, pese a haber sido reconocidas como Patrimonio Cultural de la Nación. Se trata de los templos San Martín de Tours, San Miguel Arcángel de Ccocha y San Juan de Llarawa, cuya conservación está protegida por la Ley N.º 28296 y sus reglamentos, pero cuya situación estructural evidencia abandono, riesgo de colapso y pérdida irreversible.

🏛️ San Martín de Tours: símbolo histórico y rivalidad ancestral

Declarado patrimonio mediante Resolución Ministerial N.º 303-87-ED (1987), el templo fue edificado en el siglo XVIII como respuesta a la inutilización del templo San Pedro y a una rivalidad entre ayllus locales. Según documentos históricos, el cacique Eusebio Vilvaguancaco financió su construcción con trabajo comunal. Hoy, el templo ha perdido su techo, los muros están expuestos y debilitados, y el arco triunfal se encuentra apuntalado por falla estructural. Su fachada barroca mestiza, con columnas salomónicas y hornacinas, permanece como testimonio de su valor artístico.

🧱 San Miguel Arcángel de Ccocha: fachada tapiada y torre colapsada

Reconocido como patrimonio mediante Resolución Directoral N.º 2066/INC (2010), el templo presenta grietas, desprendimientos y pérdida de elementos líticos en su fachada de piedra labrada. El acceso principal está tapiado con adobe, y la torre campanario de tres cuerpos muestra rajaduras, fisuras y pérdida de mortero. Los muros de adobe presentan pandeo, fisuras y colapso total de contrafuertes, mientras que el arco peraltado está en situación crítica.

🧱 San Juan de Llarawa: maleza, fisuras y pérdida de materiales

Declarado patrimonio mediante Resolución Ministerial N.º 0928-80-ED (1980), el templo ha perdido su cubierta original, los muros están descubiertos y presentan fisuras, grietas y vegetación invasiva. La torre y los muros muestran pérdida de materiales líticos por exposición al intemperismo y falta de mantenimiento. El informe técnico recomienda apuntalamiento de muros, reforzamiento del arco triunfal y limpieza urgente.

⚠️ Conclusión técnica: riesgo de pérdida irreversible

Los tres templos presentan deterioro estructural severo, exposición directa a factores climáticos y ausencia de mantenimiento. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Apurímac ha emitido informes técnicos que recomiendan acciones de emergencia, pero no se ha ejecutado ninguna intervención efectiva. La situación exige declaratoria de emergencia patrimonial, asignación presupuestal y articulación intergubernamental inmediata.

🏛️ Templos coloniales de Huancavelica: memoria arquitectónica en riesgo y símbolo de identidad regional

La provincia de Huancavelica, capital del departamento homónimo, alberga uno de los conjuntos más notables de arquitectura religiosa colonial del país. Sus iglesias, capillas y conventos fueron construidos entre los siglos XVI y XVIII, muchas de ellas declaradas Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Suprema N.º 2900 en 1972, y otras mediante resoluciones ministeriales específicas. Estas edificaciones no solo representan el legado artístico y espiritual de la época virreinal, sino que también reflejan la fusión entre lo hispano y lo indígena, el mestizaje arquitectónico y la memoria minera de una ciudad que fue epicentro de explotación de mercurio durante la colonia.

Catedral San Antonio de Padua

Ubicada frente a la Plaza de Armas de Huancavelica, la catedral fue iniciada en 1572 y concluida en 1608, aunque sus acabados, retablos, lienzos y decoraciones continuaron perfeccionándose durante décadas posteriores. Su arquitectura responde al estilo Barroco Andino o Mestizo, y en su interior destaca el Altar Mayor, elaborado en estilo churrigueresco y completamente bañado en pan de oro. Las pinturas que decoran sus muros fueron realizadas con técnicas propias de las escuelas Quitena y Cuzqueña, lo que evidencia una articulación artística regional. Esta catedral no solo es el principal templo de la ciudad, sino también un símbolo de su historia religiosa, minera y cultural.

Iglesia de Santo Domingo

Fundada en 1601, esta iglesia del siglo XVI fue también declarada patrimonio en 1972. Su fachada, tallada en piedra roja, presenta formas movidas y columnas salomónicas que evidencian el barroco virreinal. En su interior, una amplia nave conduce a un altar mayor tallado y revestido en pan de oro, donde se veneran imágenes traídas desde Roma como el Niño Dulce Nombre de Jesús, el Señor del Santo Sepulcro y Santo Domingo. Esta iglesia fue centro de devoción y poder espiritual en la ciudad, y su conservación resulta clave para preservar la memoria religiosa huancavelicana.

Iglesia y Convento de San Francisco

Construida en el siglo XVIII, esta iglesia presenta una planta en cruz latina de una sola nave. Su arquitectura mestiza o barroco andino se expresa en una fachada que representa el esplendor del renacimiento en Huancavelica. Declarada patrimonio en 1972, el templo fue parte de un complejo conventual que articuló funciones religiosas, educativas y sociales. Su deterioro progresivo exige acciones urgentes de restauración y puesta en valor.

Iglesia San Cristóbal

Situada en la parte alta de la ciudad, en el barrio de San Cristóbal, esta iglesia fue construida alrededor de 1770 y declarada patrimonio en 1972. Su portada barroca de tres calles está flanqueada por dos torres coronadas por cúpulas. En su interior se conservan murales de estilo mestizo pintados al fresco, que representan la Pasión y Muerte de Jesucristo, así como cuadros cusqueños sobre la Navidad del Niño. La imagen de la Virgen de la Candelaria preside el altar, y los murales huancavelicanos del siglo XVIII revelan una amalgama entre lo hispano y lo indígena que merece ser preservada.

Iglesia Colonial Santa Bárbara

Ubicada en el centro poblado de Santa Bárbara, esta iglesia fue construida en el siglo XVII por el mismo arquitecto que diseñó la catedral de Huancavelica. Declarada patrimonio en 1980, su estilo barroco se vincula directamente con la historia minera de la ciudad, ya que era el templo al que asistían los colonos explotados en las minas. A su lado se encuentra un cementerio colonial del siglo XVII, reservado para personajes de alta jerarquía. La iglesia representa un testimonio de la religiosidad impuesta y de la resistencia cultural de la población indígena.

Iglesia de la Ascensión

Ubicada en el distrito de Ascensión, esta iglesia colonial del siglo XVIII ostenta en su fachada principal la Corona de Castilla, símbolo del poder español. Declarada patrimonio en 1972, su origen se atribuye a indígenas acaudalados que la construyeron como respuesta simbólica a los templos erigidos por los españoles. Esta rivalidad arquitectónica revela tensiones sociales y aspiraciones de autonomía cultural que deben ser visibilizadas en la narrativa patrimonial.

Iglesia San Sebastián

Situada en la Plaza Bolognesi, esta iglesia del siglo XVIII fue la tercera fundada en Huancavelica y estuvo inicialmente destinada solo para indígenas. Su fachada neoclásica y portada renacentista contrastan con el cielo raso de la nave derecha, revestido en pan de oro, único en el Perú. En su interior se conservan retablos tallados en madera, pinturas de estilo cuzqueño y el famoso cuadro de los Doce Apóstoles. Su valor artístico y simbólico exige una intervención especializada.

Iglesia de Santa Ana

Primera iglesia construida en la Villa Rica de Oropesa tras su fundación en 1576, está ubicada en el barrio Santa Ana. Declarada patrimonio en 1972, su fachada sencilla y torre con cupulín reflejan la austeridad de los primeros templos coloniales. En sus altares se veneran el Señor de los Azotes y la Virgen del Rosario. Su cubierta a dos aguas con tejas y su nave única son testimonio de las técnicas constructivas locales. La torre, que remata en cruz, simboliza la cristianización temprana de la región.

1. Provincia de Huancavelica

Iglesia de San Juan de Dios
Ubicada en la plaza homónima, esta iglesia fue construida en el siglo XVII con características neoclásicas. Declarada patrimonio en 1972, destaca por albergar pinturas de la escuela huamanguina. Fue edificada por la orden de San Juan de Dios junto a un nosocomio, lo que explica su estructura sencilla y menor dimensión respecto a otros templos de la ciudad. Conserva restos ornamentales de la antigua Iglesia de los Jesuitas, destruida por orden de la corona española a fines del siglo XVIII.

Templo de la Virgen del Rosario (Sacsamarca)
Construido en piedra en el siglo XVIII, este templo barroco fue declarado patrimonio en 2005. Su portada de un cuerpo presenta vanos de arco de medio punto, un pequeño campanario adosado y cubierta a dos aguas con estructura de par y nudillo. Su ubicación en la plaza mayor de Sacsamarca lo convierte en referente espiritual y arquitectónico de la comunidad.

Iglesia de Chaclatacana
Ubicada en la plaza del centro poblado de Chaclatacana, fue reconocida como patrimonio en 1980. Aunque el documento no detalla su estilo ni estado actual, su inclusión en la lista patrimonial exige una evaluación técnica urgente.

Capilla de la Casa Hacienda Santa Rosa
Situada a 5 km de la ciudad, esta capilla virreinal forma parte de una antigua hacienda construida en piedra y cal. En su interior yace la tumba de uno de sus propietarios, y el altar mayor está dedicado a Santa Rosa de Lima. Remodelada en 1857 por Domingo de Orbezua, conserva murales pintados en la temprana época republicana y una placa conmemorativa.

Iglesia Colonial de Conayca
Construida en el siglo XVI tras el descubrimiento de la mina de oro de Ccori Punko, esta iglesia barroca fue declarada patrimonio en 1964. Exhibe un frontis y columnas talladas en piedra, una campana fundida en España y altares bañados en pan de oro. Las naves laterales albergan pinturas de la escuela cusqueña, lo que refuerza su valor artístico.

2. Provincia de Angaraes

Iglesia de Huayllay Grande
Construida entre 1700 y 1750, esta iglesia fue reconocida como patrimonio en 2005. Su fachada da hacia una calle lateral y la nave central culmina en un altar elevado donde se encuentra la imagen del Señor de Huayllay, tallada en madera. Las paredes están decoradas con lienzos de la escuela ayacuchana, lo que evidencia su riqueza pictórica.

Iglesia San Juan Bautista (Julcamarca)
Declarada patrimonio en 1981, esta iglesia barroca del siglo XVIII fue construida en piedra. Su portada de un cuerpo, ventanas de arco alto y campanario adosado reflejan la tipología arquitectónica de la zona. La cubierta a dos aguas con estructura de par y nudillo completa su configuración tradicional.

Iglesia de Lircay
Ubicada en la plaza principal del distrito, fue declarada patrimonio en 1980. Aunque no se detalla su estilo ni estado actual, su inclusión en la ley exige acciones de conservación.

Iglesia de Santo Tomás de Pata
Construida alrededor de 1787 y reconocida como patrimonio en 1985, esta iglesia representa el barroco tardío en la provincia. Su ubicación en la plaza principal la convierte en eje espiritual del distrito.

Iglesia de Bellavista
Situada en el barrio Bellavista de Lircay, fue declarada patrimonio en 1980. Su estado actual requiere verificación técnica para definir acciones de restauración.

3. Provincia de Castrovirreyna

Iglesia de San Miguel Arcángel (Villa de Arma)
Terminada en 1595, esta iglesia barroca fue reconocida como patrimonio en 1999. Su interior alberga altares tallados en madera bañados en pan de oro, esculturas de santos y efigies como la Virgen de la Conquista y la Inmaculada Concepción. Es uno de los templos más antiguos y ornamentados de la región.

Iglesia de San José (ex Santa Rosa)
Ubicada en la plaza principal de Castrovirreyna, fue declarada patrimonio en 1980. Su historia y arquitectura requieren documentación técnica actualizada.

Iglesia Santiago Apóstol (Chupamarca)
Reconocida como patrimonio en 1997, esta iglesia representa el legado religioso de la zona altoandina. Su ubicación estratégica en la plaza principal refuerza su valor comunitario.

Iglesia Matriz de Santuario de Huacahuaca (Ticrapo)
Declarada patrimonio en 1987, este santuario matriz es uno de los principales referentes espirituales de la provincia. Su conservación es clave para la identidad religiosa local.

Templo San Cristóbal (Huachos)
Reconocido como patrimonio en 2016, este templo representa una de las últimas incorporaciones al registro cultural. Su estado actual y características arquitectónicas deben ser evaluadas para definir prioridades de intervención.

4. Provincia de Huaytará

Iglesia de San Juan Bautista
Construida sobre una terraza en la parte alta de la ciudad, esta iglesia fue transformada en el siglo XVI sobre un antiguo templo inca. Declarada patrimonio en 1974, presenta muros de sillar rosado labrado, portada trapezoidal y hornacinas prismáticas. Está asociada a un canal que alimenta un estanque conocido como “Bangs del Inka”, lo que refuerza su valor arqueológico y simbólico.

Iglesia San Sebastián (Ayaví)
Declarada patrimonio en 2001, esta iglesia representa el legado religioso de las comunidades rurales de Huaytará. Su estado actual requiere verificación técnica.

Iglesia de Santo Domingo de Guzmán (Capillas)
Reconocida como patrimonio en 2001, esta iglesia forma parte del conjunto colonial de la provincia. Su conservación es clave para la memoria espiritual local.

Iglesia de Santa Rosa (Tambo)
Declarada patrimonio en 2001, esta iglesia representa la devoción popular en el distrito de Tambo. Su arquitectura y estado estructural deben ser evaluados.

Iglesia Purísima Concepción (Laramarca)
Reconocida como patrimonio en 2002, esta iglesia completa el conjunto de templos coloniales de Huaytará. Su conservación es esencial para preservar la identidad religiosa de la zona.

5. Provincia de Tayacaja

Templo Virgen de la Asunción (Acostambo)
Ubicado en la plaza principal del distrito de Acostambo, este templo constituye un testimonio físico del siglo XVII y de la evolución urbana, religiosa y social del centro poblado. Su valor histórico se complementa con un notable valor tecnológico, al conservar la mayoría de los sistemas constructivos y materiales originales de la época. Vinculado a costumbres y tradiciones locales, el templo representa una pieza clave en la identidad territorial de Tayacaja. Su estado actual exige evaluación técnica y acciones de conservación que respeten su autenticidad material.

6. Provincia de Acobamba

Iglesia Colonial San Juan Bautista (Pueblo Viejo – Ccollo)
Construida entre los siglos XV y XVI, esta iglesia fue declarada patrimonio en 2002. Su arquitectura barroca y churrigueresca se expresa en altares tallados, pinturas murales y dos torres de piedra que sostienen campanas de gran peso. Ubicada en la plaza José Olaya, en el barrio Pueblo Viejo, la iglesia representa una de las edificaciones más antiguas de la región. Su conservación es fundamental para preservar la memoria religiosa y urbana de Acobamba, así como para activar su potencial turístico y cultural.

7. Provincia de Cotabambas (Apurímac)

Templos del distrito de Haquira
El Proyecto de Ley N.º 7906/2023-CR propone declarar de interés nacional la restauración de cinco templos coloniales ubicados en Haquira: San Martín de Huista, San Juan de Llachua, San Miguel Arcángel de Ccocha, Santiago de Patahuasi y San Pedro de Haquira. Estos templos, construidos entre los siglos XVII y XVIII, presentan graves daños estructurales, pérdida de cubiertas, fisuras, desprendimientos y deterioro por intemperismo. Algunos, como San Martín de Tours y Santiago de Patahuasi, han sido parcialmente reconstruidos tras derrumbes. La falta de respuesta del Ministerio de Cultura y su exclusión del Inventario Nacional de Recursos Turísticos del MINCETUR agravan su vulnerabilidad. El Colegio de Arqueólogos ha recomendado su intervención urgente como medida de conservación y activación territorial.

8. Provincia de Ica

Catedral de Ica (San Jerónimo)
Ubicada en la esquina de las calles Bolívar y Libertad, frente a la Plaza de Armas, esta catedral fue declarada patrimonio en 1985. Su arquitectura barroca se expresa en los altares dedicados a la Virgen de las Mercedes y la Virgen del Rosario, así como en piezas como el púlpito, un calvario de marfil y una hornacina dieciochesca. La catedral ha sufrido graves daños por terremotos en 1813, 1942, 2007 y 2010, incluyendo el colapso de la cúpula central y secciones de la bóveda. El Proyecto de Ley N.º 8020/2023-CR propone declarar de interés nacional su restauración y conservación, dado el riesgo estructural que enfrenta y su valor artístico excepcional.

partir este valioso conjunto legislativo, Iván. A continuación te presento una nota técnica-periodística estructurada, que sintetiza los proyectos de ley 8836/2024-CR y 9172/2024-CR con enfoque patrimonial, territorial y de urgencia institucional, ideal para difusión cultural, soporte legislativo o gestión regional:

📰 Catedral de Puno y templos de Marcapomacocha: patrimonio en riesgo y urgencia de intervención nacional

📍 Puno y Junín, octubre de 2025 — Dos proyectos legislativos presentados ante el Congreso de la República buscan declarar de interés nacional la restauración y puesta en valor de monumentos religiosos de alto valor histórico y arquitectónico: la Basílica Menor de la Catedral de Puno y las iglesias del distrito de Marcapomacocha, en la provincia de Yauli, Junín. Ambos casos evidencian deterioro estructural, intervenciones inadecuadas y ausencia de mantenimiento especializado, lo que pone en riesgo su integridad patrimonial.

🏛️ Proyecto de Ley 8836/2024-CR: Catedral de Puno

La Catedral de Puno, reconocida como Basílica Menor por bula papal del Papa Paulo VI en 1965, inició su construcción en 1669 y fue concluida en 1794. Declarada Patrimonio Histórico Cultural de la Nación mediante R.S. N.º 2900-72-ED, su planta responde a la variante barroca de cruz latina, con sacristías laterales, un camarín mariano y una portada retablo con columnas salomónicas. La estructura del templo y sus torres reflejan la influencia de la escuela cusqueña, mientras que la portada pertenece a la escuela arequipeña.

El templo sufrió un devastador incendio en 1933 que destruyó gran parte de su altar, mobiliario e imágenes. Aunque fue restaurado en 1954, los trabajos realizados en 2002 fueron deficientes: se emboquillaron mal las juntas de piedra y se marcaron divisiones con clavos, afectando la autenticidad del monumento. El proyecto de ley propone una intervención urgente, respaldada por el Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial de Puno, que destacan su valor turístico y cultural como uno de los principales atractivos del altiplano peruano.

🧱 Proyecto de Ley 9172/2024-CR: Iglesias de Marcapomacocha

Este proyecto propone declarar de interés nacional el reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación de dos iglesias coloniales ubicadas en el distrito de Marcapomacocha, provincia de Yauli, Junín: la Iglesia Matriz y la Iglesia del anexo San Francisco de Asís de Yantac.

Iglesia Matriz de Marcapomacocha
Construida en el siglo XVIII, esta iglesia de arquitectura barroca sencilla presenta una fachada original de piedra y mortero de barro, actualmente revestida con cemento y pintada de gris. Su torre de tres cuerpos alcanza los 6.12 metros de altura, y la puerta principal de madera, en arco de medio punto, está flanqueada por pilastras. El techo de calamina no es original y evidencia intervenciones no especializadas. La propiedad está registrada a nombre de la Comunidad Campesina de Marcapomacocha.

Iglesia San Francisco de Asís de Yantac
Construida entre 1720 y mediados del siglo XVIII, esta iglesia presenta una fachada original de piedra semi canteada con mortero de barro, actualmente revestida con cemento y decorada con cruces celestes. Su torre de dos cuerpos incluye vanos en arco de medio punto y alberga dos campanas de bronce sujetadas con correas de cuero. La puerta principal de madera también remata en arco. La propiedad está registrada a nombre de la Comunidad Campesina de San Francisco de Asís de Yantac.

⚠️ Lectura crítica institucional

Ambos proyectos evidencian la necesidad de una política pública articulada para la conservación del patrimonio religioso en zonas altoandinas. El Ministerio de Cultura ha manifestado que su rol es de asistencia técnica y promoción, mientras que la responsabilidad directa recae en los propietarios. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo ha señalado que estos templos no figuran en el Inventario Nacional de Recursos Turísticos, lo que limita su visibilidad y financiamiento.

La intervención en estos espacios no solo contribuiría a su conservación física, sino que activaría el turismo cultural, fortalecería la identidad local y generaría oportunidades de desarrollo territorial.


Iván Oré Chávez