Carnaval de Carcosi: legado festivo y cohesión comunitaria en Huancavelica.

Carnaval de Carcosi: legado festivo y cohesión comunitaria en Huancavelica.

El carnaval de la Comunidad Campesina de Carcosi, vigente en el distrito de Congalla, provincia de Angaraes, departamento de Huancavelica, constituye una de las expresiones festivas más significativas del calendario ritual andino. Celebrado anualmente durante el mes de marzo, este carnaval se remonta, según los testimonios de los pobladores, a los primeros años de la década de 1930, consolidándose como una práctica colectiva que articula memoria, identidad y reciprocidad. Los preparativos comienzan desde enero, cuando jóvenes y adultos se organizan en torno a actividades como el cortamonte, ensayos de canto y danza, la recolección de maíz, jora y frutos de molle para la elaboración de chicha, así como la acumulación de leña destinada a la cocción de potajes tradicionales. Esta etapa preparatoria no solo activa la economía doméstica, sino que refuerza los vínculos intergeneracionales y la colaboración comunitaria.


🌿 Ritualidad inicial: watakuy, warma pukllay y pascakuy

La celebración se inaugura un sábado con el watakuy, ceremonia en la que los mayordomos adornan las partes altas de la iglesia y el altar con frutas y flores dispuestas en sogas extensas. Este acto, realizado entre vecinos y devotos, se acompaña de bebidas tradicionales y del chacchado de hojas de coca, marcando el inicio simbólico del ciclo festivo. El domingo se celebra el warma pukllay, o “juego de niños”, jornada en la que toda la comunidad participa en el corte y traslado de un árbol pequeño que será trasplantado para la yunza del día siguiente. Ese mismo día se realiza el pascakuy, que consiste en retirar los adornos del watakuy para dar paso al pukllay taccsachi, juego colectivo en el que niños, jóvenes y adultos se embarran entre sí con frutas, talco, picapica, barro y anilina, en una explosión de color y alegría que reafirma la cohesión social.

🍲 Fiesta central: gastronomía, yunza y traspaso de mayordomía

El lunes marca el punto culminante del carnaval. Desde tempranas horas, las familias preparan potajes como la sopa de paico —de color verde por sus hierbas—, el puchero —con carnes, papas, verduras y legumbres—, y la patasca o patachi —elaborada con mondongo, mote y carne de res—. Las bebidas tradicionales, como la chicha de jora y el quemadito (licor con azúcar quemada y cáscara de naranja), acompañan la jornada. Ese día se realiza la yunza, ritual central que consiste en decorar un árbol con serpentinas, globos, regalos y una bandera en la punta, para luego trasplantarlo en la plaza principal. Alrededor del árbol bailan entre 30 y 40 parejas elegantemente vestidas: las mujeres lucen sombreros de lana de oveja en tonos nogal o negro, blusas blancas con bordados brillantes, mantillas de colores enteros como celeste, azul o rosado, y faldas largas con pliegues horizontales; los hombres visten sombreros de ala ancha, camisas blancas, ponchos en tonos blanco o nogal, pantalones de vestir y zapatos de charol. Cada pareja se aproxima por turnos al árbol para darle hachazos, bajo la supervisión de un encargado que controla los cortes. La pareja que derriba el árbol asume la mayordomía del carnaval del siguiente año, mientras los presentes se lanzan sobre el árbol para recoger los regalos. Luego, la nueva pareja de mayordomos encabeza la comparsa que traslada el árbol a su casa, donde continúa la celebración.

💃 Comparsas nocturnas y encuentro ritual: el qapinakuy

Al caer la noche del lunes, las comparsas de cada barrio inician su recorrido por el pueblo, visitando casa por casa con cantos y danzas. Las familias anfitrionas deben ofrecer chicha y otras bebidas como muestra de hospitalidad. A medianoche, todas las comparsas se congregan en el cabildo de la plaza principal para el qapinakuy, encuentro amistoso en el que cada grupo demuestra sus habilidades de canto y baile. Los estilos de baile son tan particulares que se identifican con los apellidos familiares, como rojascha, bejaranocha, gutierrezcha o salascha, y también con parajes naturales, sitios arqueológicos o labores cotidianas. Así, se ejecutan pasos como el Sallak Chimpa Mayu —inspirado en el zigzagueo del río Sallak—, el allpa wischuy —que representa el trabajo agrícola con la pala—, el saraiskuy —basado en el desgrano del maíz—, el pintiqcha —que alude al vuelo del grillo— y el palomita blanca cuculí —inspirado en el vuelo de la paloma blanca. La música que acompaña estos bailes es interpretada por mujeres y músicos que ejecutan guitarras, quenas, rondines, tinyas, esquelas, badajos y antaras de carrizo. Canciones como Altupe lucero, dedicada a los astros, y Sunichata sayaykunki, que exalta la fortaleza del poblador carcosino durante el ayni y la minka, son parte esencial del repertorio.

🎁 Wallcca, yunzas continuas y despedida ritual

Tras el qapinakuy, las comparsas continúan sus visitas durante la madrugada. El dueño de la casa que recibe a la comparsa al amanecer debe entregar la wallcca, obsequio que consiste en una cuerda colocada en el cuello del bailarín, adornada con productos agrícolas como frutas, papas, coles, ajíes y maíz. Durante los días siguientes —martes, miércoles y jueves— se siguen realizando yunzas en distintos puntos de Carcosi, mientras que el domingo se lleva a cabo la despedida del carnaval con una última yunza, danzas y cantos, culminando con la expresión quechua “watankama”, que significa “hasta el próximo año”.

🤝 Identidad cultural y redes de reciprocidad

La organización y ejecución del carnaval de Carcosi no solo revitaliza las prácticas culturales ancestrales, sino que fortalece el sentido de pertenencia y las redes de intercambio entre las familias. La mayordomía, el qapinakuy, la entrega de la wallcca y la creación de bailes familiares constituyen mecanismos de cohesión social y transmisión intergeneracional. Esta celebración, moldeada por la memoria colectiva y la creatividad comunitaria, contribuye a la integración social y al fortalecimiento de las tradiciones locales, convirtiéndose en un legado vivo para las generaciones futuras.

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Iván Oré Chávez