🏛️ Vestigios del Centro Metalúrgico Gazuna
Ubicado en el predio rústico denominado “Gazuno”, en el distrito y provincia de Oyón, departamento de Lima, a 4164 m.s.n.m., el inmueble corresponde a los vestigios de una antigua hacienda de beneficio de plata de tipo “patio”, que empleaba azogue (mercurio) como insumo principal. El sistema incluía canalizaciones, patios de amalgamación y estructuras complementarias, alimentadas por las aguas del riachuelo Gashuna. La oficina técnica de Gazuna, propiedad de la familia Mognaschi, contaba con cinco kilns para desulfuración, un molino Grusomweck KQ4t y cinco stamps para pulverización, dos hornos de reverbero de tres plazas cada uno, ocho tinas de lixiviación, ocho tinas de precipitación, una batería de diecisiete nitros para sulfuro, además de prensas, bombas y otros dispositivos metalúrgicos.
Históricamente, en la década de 1780, el químico vasco Joseph Coquette y Fajardo documentó el desarrollo minero en Cajatambo, incluyendo la hacienda Ucruschaca. Antonio Raimondi, en 1861, identificó cuatro haciendas mineras en la zona: Auquimarca, Bellavista, Quichas y Ucruschaca. En 1904, se vincula la hacienda Gazuna como sucesora técnica de Ucruschaca, consolidando su rol en la refinación de plata. Carlos Mognaschi funda The Gasuna Mining Company Limited hacia 1870, operando hasta la década de 1940. En 1908, el ingeniero Fermín Málaga Santolalla destaca a Gazuna como referente técnico por sus innovaciones en fundición plomosa (1890) y lixiviación (1892).
El inmueble representa un hito en la evolución tecnológica de la minería peruana. Su arquitectura pétrea y sistema hidráulico evidencian el uso de técnicas coloniales adaptadas a la modernidad industrial. La relación con haciendas históricas como Ucruschaca refuerza su valor como nodo patrimonial de la memoria minera andina. Actualmente, se encuentra en presunción de Patrimonio Cultural de la Nación, en espera de declaratoria formal.
Ubicado en el predio rústico denominado “Gazuno”, en el distrito y provincia de Oyón, departamento de Lima, a 4164 m.s.n.m., el inmueble corresponde a los vestigios de una antigua hacienda de beneficio de plata de tipo “patio”, que empleaba azogue (mercurio) como insumo principal. El sistema incluía canalizaciones, patios de amalgamación y estructuras complementarias, alimentadas por las aguas del riachuelo Gashuna. La oficina técnica de Gazuna, propiedad de la familia Mognaschi, contaba con cinco kilns para desulfuración, un molino Grusomweck KQ4t y cinco stamps para pulverización, dos hornos de reverbero de tres plazas cada uno, ocho tinas de lixiviación, ocho tinas de precipitación, una batería de diecisiete nitros para sulfuro, además de prensas, bombas y otros dispositivos metalúrgicos. Se estima que operaban allí al menos veinticinco trabajadores.
Desde los siglos XVI y XVII, la zona de Cajatambo-Oyón desarrolló una intensa actividad minera de plata, con una etapa de decadencia en la primera mitad del siglo XVIII, hasta consolidarse en la actualidad como centro de actividad minera polimetálica (plata, cobre, zinc) y carbonífera, tanto formal como informal. Los vestigios de Gazuna corresponden a un complejo industrial metalúrgico cuya función principal era la refinación de plata mediante el uso de mercurio. En tiempos virreinales se le denominaba hacienda de beneficio, hacienda de mineral o ingenio metalúrgico; en tiempos republicanos, oficina. El proceso de producción seguía el método de patio: tras clasificar el mineral por calidad y contenido de plata, se trituraba en molinos hidráulicos sobre bases de piedra, luego se mezclaba con mercurio, sal, cal y pirita de cobre en patios empedrados, y finalmente se cocía en hornos para obtener la plata piña o plata pura.
A inicios de la década de 1780, el químico vasco Joseph Coquette y Fajardo, por encargo del gobierno virreinal, visitó varios centros mineros para evaluar la posibilidad de introducir el procedimiento de fundición y reducir la dependencia del mercurio. En su informe, menciona el ingenio de Ucruschaca, propiedad de Manuel Minaya, que operaba minas “de los antiguos” en el cerro Chanca. En 1861, Antonio Raimondi identificó cuatro haciendas mineras en Cajatambo: Auquimarca, Bellavista, Quichas y Ucruschaca, todas con arrastras, hornos de calcinación, circos de amalgamación y capirusas para destilar la plata.
La relación entre Ucruschaca y Gazuna se confirma en un documento de 1904 que menciona a “Ucruschaca de la hacienda Gazuna”, nombre moderno del antiguo centro de beneficio. A fines del siglo XIX, Gazuna era propiedad de Carlos Mognaschi, quien fundó The Gasuna Mining Company Limited, trasladando sus operaciones desde Cerro de Pasco a la zona Cajatambo-Oyón. Sus herederos continuaron los trabajos hasta la década de 1940. En 1908, el ingeniero Fermín Málaga Santolalla sintetizó la evolución tecnológica de la minería en la región, destacando a Gazuna como referente por sus innovaciones en fundición plomosa (1890) y lixiviación sólido-líquido (1892), tecnologías que luego se difundieron en otros centros minero-metalúrgicos.

Según registros del Proyecto Qapaq Ñan (campaña 2003), Gazuna fue identificada como “hacienda minera de fines de la Colonia y comienzos de la República”, con estructuras importantes y una chimenea de piedra en la parte alta. Se le describe como “fundición francesa de plata”, en buen estado de conservación, utilizada entonces como vivienda de pastores. El título de propiedad del predio rústico Gazuno fue expedido por el Ministerio de Agricultura y Alimentación en 1980 a favor del señor Florentino Mendoza Melgar.
Este inmueble representa un hito en la evolución tecnológica de la minería peruana. Su arquitectura pétrea y sistema hidráulico evidencian el uso de técnicas coloniales adaptadas a la modernidad industrial. La relación con haciendas históricas como Ucruschaca refuerza su valor como nodo patrimonial de la memoria minera andina. Actualmente, se encuentra en presunción de Patrimonio Cultural de la Nación, en espera de declaratoria formal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario